jueves, 7 de enero de 2016

Hija mia

Hija mía, ojitos de aceituna, pienso en ti cada mañana, cada intento de respiro. Quisiera verte cada día más de lo que veo al sol, quisiera llevarte en mi bolsillo mientras camino y llenarme de tu alegría, poder seguir existiendo gracias a tu sonrisa y terminar el día fulminado por tu cariño.
Hija mía, quisiera que fueras mi sangre, quisiera haberte engendrado años atrás  y aprender de tu amor, haberte enseñado a caminar y a maldecir, sentir tu abrazo cariñoso y tu rabia de niña caprichosa cada tarde al volver cansado del mundo. Quisiera, hija mía, haberte visto crecer cada segundo detenidamente como quien ve crecer una flor, ponerle atención a cada pequeño detalle de tu pequeña vida y escuchar de ti el honor de la palabra "papá".
Hija mía, quisiera poder decirle a todo el mundo lo orgulloso que estoy de ti, tomarte de la mano y salir a pasear por algún lugar nuevo cada día y que la gente envidie la suerte que tengo de de poderte decir "te amo, hija mía".

No hay comentarios:

Publicar un comentario